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viernes, 18 de septiembre de 2009
Autoinstrucciones, tecnicas contra la ansiedad social
Entrenamiento en Autoinstrucción
Mediante esta técnica se enseña a la persona a hacerse a sí misma ciertas verbalizaciones que le ayudarán a cambiar su conducta.
El entrenamiento en autoinstrucción se superpone en cierta forma a la terapia racional emotiva, si bien se centra menos en el sistema de creencias e ideas irracionales del sujeto, y más en la capacidad de dirigir la propia conducta mediante las autoverbalizaciones.Este método de controlar los problemas psíquicos y físicos tiene algunos antecedentes históricos. Quizás la aportación más importante sea la de Emile Coué (1857-1926), un psicoterapeuta que desarrolló en Francia una práctica terapéutica basada en la autosugestión. Interesado en un principio en el hipnotismo, Coué inventó esta técnica con la que trató todo tipo de problemas físicos, psicofisiológicos y psicológicos, como dolores, parálisis, hernias, miopía, incontinencia, insomnio, depresión y alcoholismo.
El tratamiento consistía en sugerir al paciente que su problema podía mejorar y prescribirle a continuación un programa de autosugestión en el que el individuo afirmaba continuamente que iba a mejorar. El papel de la autosugestión en el tratamiento se basaba en la idea de que el creer algo es condición necesaria y suficiente para provocar casi cualquier tipo de cambio en el funcionamiento físico y psicológico de una persona. La frase más habitual que se enseñaba a decir a los pacientes era: "cada día, en cualquier parte, me voy sintiendo mejor y mejor". Los escritos de Coué indican que utilizó la autosugestión para tratar un gran número de pacientes y de problemas diferentes.
La investigación y la teoría sobre el desarrollo infantil también han planteado la importancia de las autoverbalizaciones. Los psicólogos soviéticos en particular Luria (1961) y Vigotsky (1962), han puesto de relieve la influencia de las autoverbalizaciones sobre la conducta, afirmando que en un principio el habla de los otros es la que controla y dirige la conducta del niño. Sólo más tarde adquieren esta función las propias verbalizaciones externas (y posteriormente, encubiertas) del niño. Donald Meichenbaum ha experimentado con el entrenamiento en autoinstrucción para modificar diversas conductas en el laboratorio y en el ámbito clínico. Su interés en este tipo de entrenamiento surgió a raíz de un estudio diseñado para enseñar a pacientes esquizofrénicos a sustituir el habla irracional por otra más racional.
En este proyecto, Meichenbaum se dio cuenta de que de vez en cuando los pacientes se repetían a sí mismos en voz alta las mismas instrucciones que les había dado previamente el experimentador, y de forma similar a la suya.
Estas observaciones le llevaron a estudiar y a manipular las verbalizaciones que se hacen las personas a sí mismas, como una posible forma de tratamiento.La primera vez que estudió la autoinstrucción fue con niños impulsivos que tendían a trabajar muy rápidamente y sus tasas de error en tareas específicas eran por consiguiente muy altas. En el entrenamiento cada niño trabajó con el experimentador. A medida que el experimentador iba realizando diversas tareas, iba también dando en voz alta directrices relacionadas con ellas. Lo que hacía en realidad era modelar una serie de pensamientos y verbalizaciones destinados a controlar la conducta (por ejemplo, "ve despacio", "ten cuidado cuando hagas esto", etc.). Las verbalizaciones incluían preguntas sobre la naturaleza de la tarea, planes sobre qué hacer a continuación y cómo manejar la tarea, autoinstrucciones y elogios a sí mismo cuando la tarea se realizaba correctamente.
El entrenamiento en autoinstrucción consiste en verbalizar en primer lugar la autoinstrucción en voz alta y, más tarde, de forma interiorizada. Se trabaja con autoafirmaciones y autoinstrucciones que, pueden ser muy simples (“puedo”, “¡dale!”, “hacelo”). Las autoafirmaciones son frases que una persona se puede decir a sí misma con la intención de controlar su estado psicológico. Deben ser congruentes con las creencias más estables de lapersona quien no se debe limitar a repetir esa frase automáticamente, sin ninguna convicción. Las autoinstrucciones son frases que constituyen “órdenes” concretas sobre la acción que se debe realizar. Es conveniente que los pacientes utilicen una autoafirmación para recordarse algo que deben tener en cuenta, seguida de una autoinstrucción que les recuerde cómo deben actuar en esa situación. En el proceso de entrenamiento de estas habilidades se debe comprenderque no se trata de decirse cosas de cualquier manera, sino de seleccionarcuidadosamente y aplicar correctamente las frases más pertinentes, convenientesy convincentes (Buceta, 1996).
Al final del entrenamiento, el cliente puede emplear las autoverbalizaciones para controlar su conducta incluso en otras situaciones distintas de aquellas en las que aprendió a hacerlo. En el caso de los niños impulsivos el entrenamiento mejoró su rendimiento en varias tareas de carácter motor e intelectual. Meichenbaum y sus colegas han llevado a cabo numerosas investigaciones en las que se demuestran los efectos del entrenamiento en autoinstrucción.
El enseñar al individuo a hablarse de forma interiorizada, se ha utilizado con éxito en la reducción de la ansiedad relacionada con los exámenes, animales inofensivos y el hablar en público. El entrenamiento en autoinstrucción ha mejorado el rendimiento de pacientes psiquiátricos en tareas con las que se evalúa la capacidad de percepción y abstracción, así como el habla racional. También se ha utilizado para aumentar la creatividad (pensamiento divergente, originalidad, usos pocos corrientes de un material) y para reducir la ansiedad. El trabajo de Meichenbaum parece haber ejercido una influencia fundamental en el desarrollo de las terapias basadas en la cognición en general. Su investigación no sólo ha venido a apoyar la eficacia del entrenamiento en autoinstrucción per se, sino que también es congruente con el trabajo de otros teóricos, como Ellis, que han subrayado la importancia de las autoverbalizaciones en el cambio de la conducta. El programa de investigación de Meichenbaum sobre la autoinstrucción ha contribuido a ubicar a las terapias cognitivas en general, en un lugar central dentro de la modificación de conducta actual.
http://www.fortunecity.com/campus/lawns/380/terapmc.htm
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Ansiedad social, Fobia Social, condicionamiento encubierto, reestructuracion cognitiva.
Habitualmente, se identifica al trabajo clínico cognitivo con la Reestructuración Cognitiva propuesta por Aaron Beck y llevada a cabo con técnicas como la discusión y puesta a prueba de los pensamientos automáticos o la búsqueda de respuestas alternativas y racionales. Sin lugar a dudas, este último constituye uno de los desarrollos más prominentes dentro del enfoque. No obstante, existen muchos otros procedimientos que pueden calificarse de “cognitivos” de pleno derecho, tal como el entrenamiento en resolución de problemas, el entrenamiento en manejo de la ansiedad, el autocontrol del diálogo interno o el entrenamiento en autoinstrucciones. Nosotros, elegimos dedicar este pequeño espacio a las denominadas “técnicas de condicionamiento encubierto” o “técnicas de control coverante” desarrolladas principalmente por Joseph Cautela.Se trata de un conjunto de estrategias de intervención con un mismo denominador; en efecto, en todas ellas se aplican los principios del aprendizaje clásico y operante a las imágenes mentales y representaciones simbólicas, llamadas eventos privados dentro de este contexto conceptual. De este modo, las técnicas de condicionamiento encubierto son una suerte de bisagra entre los modelos conductuales y cognitivos: aplican los principios del condicionamiento, campo tradicionalmente considerado conductual, a los fenómenos simbólicos, a las representaciones verbales y visuales, elementos propios del terreno cognitivo. Describimos a continuación, tres de estos procedimientos.Modelamiento encubiertoSe entrena al paciente en la repetición simbólica de la conducta apropiada mediante un modelo imaginado. Operativamente, consta de tres etapas. En la primera, la persona imagina un modelo diferente de sí mismo en edad y sexo ejecutando el comportamiento objetivo. En la segunda, imagina un modelo similar a sí mismo en edad y sexo. Por último, en la tercera etapa, se imagina a sí mismo como su propio modelo realizando el comportamiento dificultoso que desea incorporar. Dado que el aprendizaje de nuevos hábitos se efectúa gradualmente, suele aconsejarse que en las fases iniciales se visualice un modelo de manejo, vale decir, a alguien que ejecute el comportamiento cometiendo algunos errores, afrontando la situación con dificultades y superando los obstáculos. Opuestamente, durante etapas más avanzadas del entrenamiento se sugiere la visualización de un modelo de dominio, el cual se muestra idóneo y seguro en su performance. Por ejemplo, en las fobias a los animales se acostumbra diseñar un tratamiento de técnicas combinadas. En pocas palabras, luego de aplicar una Desensibilización Sistemática “tradicional” apelamos al modelamiento encubierto, el cual arranca con imágenes de una persona diferente de sí misma que entre titubeos y con algo ansiedad logra acercarse y acariciar, por ejemplo, a un perro; se trata aquí de un modelo de manejo en la primera fase del entrenamiento. Más tarde, el paciente visualizará a un sujeto similar a sí mismo que se acerca al perro y lo acaricia con poca o ninguna ansiedad, vemos aquí la segunda fase del entrenamiento y con un modelo de dominio. El último punto consiste en imaginarse a sí mismo realizando la misma acción sin dificultades, tercera fase del entrenamiento y con un modelo de dominio.Sensibilización encubiertaConsiste en repeticiones imaginadas de la conducta-problema apareada con eventos simbólicos aversivos.El objetivo es provocar algún grado de inhibición en comportamientos potencialmente dañinos y que el paciente no desea, como por ejemplo, tomar alcohol, fumar, comer compulsivamente o algunas desviaciones sexuales como la pedofilia. Este procedimiento resulta una suerte de Desensibilización Sistemática a la inversa, ya que lo que se intenta es que el individuo experimente cierto grado de ansiedad frente a esos comportamientos no deseados o patológicos de modo tal que se inhiba la ocurrencia de los mismos. La técnica está dirigida a alterar las representaciones simbólicas o mediadores de la actividad no deseada, de esa manera, su efectividad depende de que esa conducta posea tales mediadores, es decir, que no estemos frente a una conducta automática. Generalmente, se la utiliza en adicciones hacia la última fase de tratamiento, cuando se intenta que el paciente adquiera autocontrol ante los entornos que lo puedan llevar a una recaída. Por ejemplo, a quien padece de alcoholismo se lo induce a imaginar situaciones donde hay gente bebiendo seguidas de otras que él experimente como aversivas, que le den asco o le desagraden mucho. De esa manera, se debilita la apetencia por consumir en contextos similares a los imaginados. Reforzamiento positivo encubiertoConsiste en el apareamiento de un comportamiento imaginado con un reforzador positivo imaginario a los fines de que ese comportamiento aumente su probabilidad de ocurrencia.Como primer paso, se entrena al paciente para que imagine una actividad placentera que será usada posteriormente como reforzador positivo. Luego, se establece el apareamiento simbólico: se le pide que imagine que ejecuta la conducta deseada e inmediatamente luego cambie en su mente a la imagen reforzante.El ejercicio completo, compuesto por varios ensayos, redundará en un aumento del comportamiento deseado que antes se emitía con baja frecuencia. La técnica se recomienda para incrementar comportamientos inhibidos por la ansiedad, postergados por falta de motivación o ausentes en el repertorio del sujeto; también se sugiere para modificar actitudes disfuncionales, incluso como medio para mejorar el autoconcepto.Por ejemplo, en el caso de un paciente que consulta por ansiedad ante los exámenes, es lo usual diseñar una Desensibilización Sistemática con una jerarquía que lo aproxime gradualmente a la situación temida; así la persona logrará disminuir su ansiedad y podrá rendir.Ahora bien, si a este procedimiento se lo combina con el Reforzamiento Positivo Encubierto, se la inducirá a imaginar una situación altamente placentera para ella a continuación de cada ítem de la jerarquía. De esta forma, no sólo alcanzamos el decremento de la ansiedad ante los exámenes, sino también la vinculación de dicha situación con sensaciones de placer; esto ayudará a modificar la visión negativa de la misma.En suma, los procedimientos de condicionamiento encubierto apuntan al cambio afectivo, cognitivo y conductual apoyándose en la idea de que nuestra imaginación es un recurso altamente potente para modificar comportamientos en la realidad.De hecho, tanto la imaginación como nuestros pensamientos en general son los mediadores entre las situaciones que vivimos día a día y nuestros comportamientos, es en este sentido que modulan nuestras reacciones emocionales y nuestras acciones. En consecuencia, la efectividad de las técnicas citadas se debe en gran medida a su poder para modificar o reestructurar nuestras cogniciones.
Por: Lic. Ariel Minici, Lic. José Dahab y Lic. Carmela Rivadeneira http://www.cognitivoconductual.org/ansiedad social ansiedad fobia fobia social autoestima angustia timidez miedo temor anxiety hablar en publico sonrojo rubor habilidades sociales asertividad psicoterapia conductual trastorno problemas psicológicos
Por: Lic. Ariel Minici, Lic. José Dahab y Lic. Carmela Rivadeneira http://www.cognitivoconductual.org/ansiedad social ansiedad fobia fobia social autoestima angustia timidez miedo temor anxiety hablar en publico sonrojo rubor habilidades sociales asertividad psicoterapia conductual trastorno problemas psicológicos
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